Yo voy conmigo

Un cuento de niños que no nos contaron a todos los adultos.

"Mi amiga Ana me ha dicho que tal vez debería quitarme las gafas, que a lo mejor sin mis coletas y sin mis gafas Martín me mirará.
Me he quitado las gafas pero... Martín no me ha mirado".


En esta historia, nuestra protagonista poco a poco va despojándose de todo aquello que le hacía única. Sus amigos le aconsejan desde su estereotipo de "perfección" lo que debe hacer para encajar, sin darse cuenta ella se va desprendiendo de su esencia y su personalidad con el propósito de que Martín le haga caso. ¿Te suena familiar?


Una historia maravillosa donde la protagonista logra retomar la fortaleza poniendo su valor en todas sus diferencias como algo necesario, con aporte en su vida y disfrutando su forma de ser.


Ahora bien, lo que quiero resaltar es que en ésta historia nuestra protagonista recupera su valor, sin embargo, ¿Cuántos adultos seguimos en ese deseo de ser mirados?. Y de una forma u otra nos hemos despojado o seguimos despojándonos de algo para pertenecer, encajar, agradar o complacer. 

¿Será necesario seguir pagando ese precio? 

Te invito a que de un cuento para niños, nos llevamos la reflexión para recuperar lo que soltamos y nos llevemos de tarea aprender a disfrutarnos más, reconociendo y descubriendo nuestra esencia, dejando de esperar que el de enfrente nos llene, nos complemente o nos valore. 

Somos nosotros quienes necesitamos mirarnos más, valorar nuestro tiempo, nuestro afecto, lo que somos capaces de dar, lo que somos capaces de transformar. 

Dónde te pares, a donde vayas, con quien estés LLÉVATE CONTIGO.
 

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